El debate entre Pilar Alegría y Jorge Azcón transcurrió sobre lo previsto. Vimos a un Azcón enredado con el separatismo y Salazar siguiendo el libreto de Mellado, incluso con un sesgo hacia el insulto y con ese deje chulesco que le caracteriza. Y vimos a Pilar Alegría en tono moderado y tranquilo jugando la baza del acuerdo sobre los aspectos de interés para Aragón y dejando claro que haría con los 630 millones de la financiación autonómica. Presentó a Azcón como el político del no (no a los fondos europeos, no a la financiación autonómica y no a Cataluña) y Azcón la presentó como la sanchista en Aragón. Azcón recurrió demasiadas veces a lo que hace el socialismo cuando gobierna lo que resultó cansino. Además tergiversó algunos datos como afirmar que Aragón es la Comunidad peor financiada, hecho desmentido por el economista de la UNIZAR Julio López Laborda que dejó claro en una entrevista del Heraldo que ese informe del Fedea se basa en datos falsos sobre la tributación y que Aragón sigue en la media. Después de oírlos, nos quedó claro que Azcón seguirá en la línea de culpar a Cataluña de los males de Aragón, de que no aceptará la condonación de la deuda y dirá no a la financiación autonómica, por el contrario Pilar optará por defender los intereses de Aragón a través del acuerdo y la cooperación. Dos candidatos, dos formas diferentes de entender la política, distintas soluciones para Aragón una fortaleciendo los servicios públicos, el otro centrado en el crecimiento económico.
Los que defendemos la Escuela Pública como la base para formar una sociedad más cohesionada, que a través de la igualdad de oportunidades garantice el éxito escolar según sus capacidades y no dependiendo de la economía familiar, debemos reflexionar sobre el contenido de este artículo de Cesar Rendueles. "En la recta final de la campaña electoral de las pasadas elecciones europeas, Podemos difundió un vídeo sobre su candidata, Irene Montero, en el que se hacía un retrato muy elogioso del colegio concertado en el que había estudiado y de su proyecto educativo. Por supuesto, en las redes sociales se desató una discusión encendida y poco matizada entre los detractores de Montero, que cuestionaban su compromiso con la educación pública, y sus defensores, que alegaban que el colegio concertado en cuestión era una cooperativa laica progresista y no un negocio de una orden religiosa. En mi opinión, el cruce de acusaciones partidistas estaba mirando al lugar equivocado. No hay motivo...
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