El debate entre Pilar Alegría y Jorge Azcón transcurrió sobre lo previsto. Vimos a un Azcón enredado con el separatismo y Salazar siguiendo el libreto de Mellado, incluso con un sesgo hacia el insulto y con ese deje chulesco que le caracteriza. Y vimos a Pilar Alegría en tono moderado y tranquilo jugando la baza del acuerdo sobre los aspectos de interés para Aragón y dejando claro que haría con los 630 millones de la financiación autonómica. Presentó a Azcón como el político del no (no a los fondos europeos, no a la financiación autonómica y no a Cataluña) y Azcón la presentó como la sanchista en Aragón. Azcón recurrió demasiadas veces a lo que hace el socialismo cuando gobierna lo que resultó cansino. Además tergiversó algunos datos como afirmar que Aragón es la Comunidad peor financiada, hecho desmentido por el economista de la UNIZAR Julio López Laborda que dejó claro en una entrevista del Heraldo que ese informe del Fedea se basa en datos falsos sobre la tributación y que Aragón sigue en la media. Después de oírlos, nos quedó claro que Azcón seguirá en la línea de culpar a Cataluña de los males de Aragón, de que no aceptará la condonación de la deuda y dirá no a la financiación autonómica, por el contrario Pilar optará por defender los intereses de Aragón a través del acuerdo y la cooperación. Dos candidatos, dos formas diferentes de entender la política, distintas soluciones para Aragón una fortaleciendo los servicios públicos, el otro centrado en el crecimiento económico.
Patricia Esteban Erles nos recuerda la dignidad de Zerolo ante unos y unas energúmenos que escupen odio por sus bocas ... gracias Patricia por tus textos: Zerolo, maricón, tú qué haces aquí. Y en esa media docena de palabras se resume todo. El insulto y el reproche. Tío al que le gustan los tíos, pera en el mundo de las manzanas, nefando pecador, qué cojones pintas en este universo nuestro de señores y señoras de bien, de rayas de pantalón que son líneas rectas rectísimas. De fascistas de los de toda la vida, de los que miran al Otro como al nuevo fenómeno de feria al que escupir o tirar mondas de patata. Como al toro herido, como al que tuvo peor suerte y nació solo, distinto, pobre, mujer, gay, dos tonos más oscuros de la cuenta. Qué miedo esa sonrisa de la doña del extremo. Qué rictus de torturadora pasiva, qué placer en la contemplación de la ofensa gratuita. Qué espanto esas manos cruzadas de la que va religiosamente a la peluquería antes de acercarse al patíbulo de turno, qué ...
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