EL PSOE EN HORAS BAJAS ... Me encuentro entre los que defienden al Gobierno de coalición por las políticas que está desarrollando y por la marcha de la economía que conlleva una disminución histórica del paro. Es más, ni me inmutaban los insultos y descalificaciones de la oposición, me convencían la políticas y los consensos que consiguía el Gobierno, así como su política exterior... Sin embargo, encender la radio, y escuchar, día tras día, noticias referentes a Ábalos y compañía, a Leire y compañía y, ahora recientemente, cada día, escuchar un nuevo caso de acoso sexual, entra uno en una especie de conmoción e incredulidad. Como votante socialista ese cabreo se encauza hacia una exigencia de responsabilidades y en espera de que acabe todo en los tribunales ... ¿qué ha pasado?.
Lo de Avalos, Leire y Aldama lo podemos encajar en lo cutre del cobro de mordidas de obras públicas tan arraigado en nuestra cultura de pillos y sinvergüenzas que se dedican a la política y que en vez de servidores públicos se sirven de lo público para beneficio personal ... es más de lo mismo. Están detenidos y a disposición de la justicia, sólo nos queda conocer la sentencia.
Tema aparte es el acoso sexual que afecta a la línea de flotación de los valores de la izquierda y que tiene una repercusión electoral de forma evidente. En este sentido son loables las voces críticas de muchas mujeres socialistas, como la portavoz del Parlamento andaluz o la alcaldesa de la Coruña, que alzan su voz por encima de la timerata reacción del partido.
Si analizamos la situación del acoso sexual, percibimos que es un problema estructural que se extiende por toda la sociedad y los partidos no están al margen, incluso no conoce de ideologías. Recordamos los casos de Errejón, los casos del PP (alcalde de Algeciras y el tercero de la lista en el Parlamento extremeño) y los casos del PSOE (Salazar o el alcalde de Monforte, un diputado de VOX sentenciadoy culpable por violenciade género. Es un problema, que para resolverlo, más le valdría a los partidos unir fuerzas y debatir en el Parlamento legislaciones que se lo ponga difícil a los acosadores.
Por cierto, hoy he leído el artículo de Jesús Caldera, y coincido con él en dos apreciaciones. La primera que el PSOE, como organización, no está sentenciado ni imputado y, por tanto, no ha cometido ningún delito (a diferencia del PP que está sentenciado por la Gurtell) y, en segundo lugar los que están imputados, son personas (exmilitantes) individuales y no el partido político. Es una evidencia, pero está bien recordarlo.
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