viernes, 24 de junio de 2016

SOY ESCÉPTICO CON EL PACTO EDUCATIVO

Soy escéptico en conseguir el Pacto Educativo. Y lo soy, no sólo porque se haya intentado desde la transición en imnumerables ocasiones y haya fracasado, sino porque hay una variable en España que nos hace diferentes al resto de los países que componen la Unión Europea, que además actúa como un elemento distorsionador y nos obliga, antes de hablar de como conseguimos acabar con el fracaso escolar, como atendemos a la diversidad, de sí las evaluaciones deben de ser de diagnóstico o no, como reestructuramos la enseñanza postobligatoria, como tratamos la enseñanza en valores, ...  a clarificar y concretar la relación que van a tener las dos redes educativas que gestionan presupuestos públicos. Ahí está la diferencia con Europa y las dificultades para consensuar un Pacto.  La fortaleza de las dos redes educativas que dan servicio en nuestro país no tiene parengón en el resto de Europa y además se muestran  contrapuestas desde un punto de vista ideológica.  Si analizamos la educación en los países europeos nos encontramos conque la enseñanza subvencionada está por debajo del 10% lo que supone una clara suplementariedad de esta red con respecto a la pública, mientras que en nuestro país la red concertada supone un 33% y en algunos casos, sobre todo en las CCAA que gobierna el PP, esta cifra puede acercarse al 50%.  La base social de cada una de las redes es muy activa y está dispuesta a movilizarse en defensa de su red, lo que introduce mucha presión hacia el Parlamento y divide a la comunidad educativa.  Existen una serie de temas a resolver antes de hablar del consenso en educación.  ¿Se deben cuestionar los conciertos?, considero que no, al menos en su totalidad, pero la legislación tiene que ser meridianamente clara para que no se produzcan los equívocos actuales.  Entiendo el concierto como un contrato entre el centro y la administración en donde queden claro las obligaciones que tienen que cumplir los centros con respecto a la escolarización (que estará sujeta a las necesidades de la planificación), gratuidad de la enseñanza (en las etapas obligatorias será total), además, sus intereses estarán sujetos a la planificación educativa. Desde el punto de vista de los trabajadores/as del sector el concierto es una garantía de estabilidad y no podemos obviar que más de 200.000 trabajadores trabajan en este sector.  Hace unos día JA Marina volvió a alzarse como protagonista en el debate educativo, ahora intentando escribir el libro blanco sobre el Pacto Educativo.  El encargo fue de dos entidades privadas el BBVA y la Universidad Antonio Nebrija, lo que ya marca de antemano la propuesta que nos presente.  Nos propone dos ideas que yo al menos no comparto: seguir con la LOMCE hasta que haya una nueva ley educativa, cuando la mayoría de la comunidad educativa y partidos políticos ya ha pedido la paralización del desarrollo de la LOMCE; y la segunda que nos propone es unir  la red concertada a la red pública, sin más, yo le preguntaría a JA Marina si la patronal y las órdenes religiosas estarían dispuestas a perder la titularidad de los centros, el ideario..., o lo que pretende JA Marina es introducirlos en la red pública pero guardando todas las peculiaridades de este tipo de centros?.   Para empezar a hablar en nuestro país de una ley duradera primero hay que conseguir definir el papel de las dos redes educativas y la relación entre ellas.  Otros aspectos como la lealtad institucional entre las administraciones que gestionan la educación, fijar en los PGE los niveles en inversión educativa a alcanzar; e incluso realizar un diagn´stico de los problemas educativos para corregirlos, sentarían las bases para conseguir el Pacto y ... posteriormente hablemos del sistema educativo con un enfoque pedagógico y participativo.