Artículo de Patricia Esteban Erles. Dos trenes viajan con un total de 544 pasajeros de Madrid a Sevilla. El que lleva 147 va delante. Son las 8.30. Un minuto después falla un mecanismo de seguridad y la avería se prolonga 63 kilometrazos. Los maquinistas deben arreglárselas con señales en los laterales e instrucciones del centro de control. El AVE, que es el de mayor número de pasajeros se para en Mora. El otro, un Iryo, unos treinta kilómetros al sur, es decir, por delante, se para en la misma vía a la altura de Urda. Cinco minutos después al responsable del AVE se le indica que retome la marcha con normalidad. Seis minutos después, a las 8.41, el Iryo recibe la misma instrucción y se le pone el semáforo en verde. No consigue reiniciar el sistema y mientras el tren que va detrás avanza a todo trapo. El AVE tiene luz verde, nadie le avisa de que reduzca o se detenga, ni tampoco consta de que recibiera esa orden desde Atocha. Embiste al tren atorado a una velocidad de casi doscientos ki...
Blog de Carlos López Cortiñas