viernes, 16 de enero de 2015

LA FETE; UN MODELO SINDICAL DEL SIGLO XXI.

Es el momento de realizar cambios en el Sindicato para adecuarlo a las demandas de la afiliación y responder a los retos actuales, eso si, sin perder nuestra cultura sindical que hemos heredado de los que nos antecedieron.  En este sentido  nos encontramos en una profunda transformación de la UGT que cristalizará en el Congreso del año 2016.  La transformación no sólo tiene que afectar a las estructuras del Sindicato (papel y organización de las UCA o fusión de Federaciones); sino a la  propia forma de hacer sindicalismo.  La potenciación de los controles en la gestión económica a través de  realizar auditarías externas y dotar a las Comisiones de Control elegidas en los Congresos con mayor poder de decisión  y las  Comisiones Éticas  con poder para vigilar el buen hacer de los responsables de la organización

Otro aspecto de interés es acercar el Sindicalismo a nuestra afiliación, pero también al resto de trabajadores. Esto, junto a la negociación colectiva,  es el verdadero reto del sindicalismo y todas las demás actividades deben ayudar a este fin.  Y a pesar de tener los recursos humanos y materiales mermados,  el esfuerzo para potenciar la participación de la afiliación en las decisiones del sindicato (a través de asambleas ó incluso utilizando las nuevas tecnologías) y el compromiso con la negociación colectiva, como el mejor instrumento para ir avanzando, se convierten en señas de identidad de nuestra forma de hacer sindicalismo.   Es momento de plantearnos diferenciar la información y el asesoramiento que recibe la afiliación del resto de los trabajadores, de esta forma ponemos en valor el "estar afiliado".

La UGT está en un profundo cambio con el fin de hacer un sindicalismo sostenible económicamente y adaptar las estructuras de un Sindicato centenario a los trabajadores/as del siglo XXI.    Y esto se puede hacer de dos formas; o bien en base a una diversificación de las federaciones según las ramas de producción y de servicios; o bien fusionando federaciones hasta dejarlas en tres (como pretende la resolución congresual); o bien dejando a las federaciones que se fusionen voluntariamente ya que partimos ya de un número pequeño. En el primer y último caso no pongo ninguna objeción salvo que todas deben ser sostenibles económicamente;  en el segundo tendría sentido si sus estatutos se basan en sectores autónomos con respecto a la negociación colectiva; independientes para elegir a sus representantes; y con la financiación suficiente para desarrollar la acción sindical.  Si las federaciones no se sindicalizan  en este sentido y no recae en los sectores el peso político_sindical, se corre el riesgo de organizar nuevas estructuras exclusivamente"políticas" que competirían  con las ya existentes (UGTs territoriales).

Y, aún dejando clara esta segunda opción, a la FETE nos genera muchas dudas la fusión y oído el Comité Federal muchas más.  Históricamente la FETE se constituyó en el año 31, siempre fue un referente en el seno de la UGT  y la historia de la educación de nuestro país está plagada de aportaciones, reivindicaciones y movilizaciones de la FETE.    ¿Perderíamos nuestras siglas y nuestra identidad?;   hoy en día la FETE sigue siendo un referente en el debate educativo, ¿se vería resentido el papel de la FETE en la comunidad educativa?;  en el mundo educativo existe una abanico de siglas que competimos para estar en los foros de negociación, el perder el "carácter corporativo", ¿nos dejaría indefensos?.  Nuestras forma de trabajar, nuestra cultura sindical, nuestra forma de hacer ... ¿se adaptaría bien a la nueva Federación?.  Mucho hay que hablar mucho hay que negociar y aún así los responsables de la Federación en el pasado Comité Federal manifestaron muchas dudas en el proceso de fusión con la FSP.  Y aunque parece que los medios de comunicación lo dan por hecho e incluso los miembros de la CEC también, la última palabra la tendrá el Congreso Federal de la FETE.

En el amplio abanico de siglas sindicales que formamos parte de la comunidad educativa, la FETE  defiende un modelo diferente al resto.  Somos un Sindicato que formamos parte de una Confederación como es la UGT.  Este hecho nos hace ser solidarios con los problemas del resto del mundo del trabajo, nos da fuerza para defender un modelo de sociedad donde unos buenos servicios públicos (como la educación, sanidad, dependencia, ...) son la garantía de una sociedad más equitativa y más justa, nos hace ser sensibles hacia los problemas sociales como la exclusión social, el derecho a la vivienda y el trabajo ...etc.   Apostamos por legislaciones progresistas en lo social (igualdad de genero, matrimonio del mismo sexo, derecho a decidir de la mujer...). Somos un Sindicato que estamos asentado en los tres sectores de la educación: pública, privada y universidad.  Defendemos un modelo de escuela de calidad, gratuita; que no haga segregación con el alumnado ni por conocimientos, ni por sexo, ni por religión, ni ... ;  un modelo de escuela que eduque en valores laicos a todo el alumnado (antigua asignatura de Educación para la Ciudadanía) y que la familia que lo considere pueda complementar esta educación con valores religiosos, nos oponemos a las políticas de recortes generalizados a la escuela pública  La FETE desarrollamos una labor constante y permanente para recuperar nuestra "Memoria Histórica"  (Celebración del acto del "75 Aniversario de la FETE"; premio Goya al DVD "Maestras de la República";  el libro "la Escuela de la República, la Escuela de la Ilusión").  Nos creemos la comprensividad de la enseñanza y por eso elaboramos materiales, abrimos portales digitales y webes para ayudar al profesorado a que realice una educación en valores.
La FETE, por principios, defiende a todos los trabajadores/as estén donde estén desempeñando su labor educativa y en este sentido consideramos que todos los centros que en la actualidad están concertados han de ser totalmente gratuitos, no pueden seleccionar al alumnado y la Administración debe guardarse un número de plazas para matricular la diversidad del alumnado.  El concierto es un contrato entre el Centro concertado y la Administración y por tanto es la Administración la que tiene que vigilar los términos del contrato y los Centros cumplirlos.  En mucha ocasiones los trabajadores de la concertada sufren los problemas del sector con relación a las condiciones laborales e incluso con las propias normas rígidas de los centros.
A través de la historia del sindicalismo en la enseñanza los avances a través de la negociación tienen las referencias de FETE; pero también hemos dejado nuestra huella en las movilizaciones para defender un modelo de escuela y para conseguir mejorar la condiciones de trabajo y las retribuciones de todos/as trabajadores de la enseñanza.
Un sindicalismo solidario y confederal;  un sindicalismo intersectorial, un sindicalismo negociador,  un sindicalismo con propuestas pedagógicas, con propuestas legislativas, un sindicalismo participativo,  un sindicalismo comprometido con la educación, un sindicalismo con historia...  La FETE una propuesta sindical para el siglo XXI.