jueves, 29 de septiembre de 2016

Crisis de modelo y de ideología en el PSOE.




Ante la crisis que se produce en el PSOE como consecuencia de la dimisión de 17 miembros de la comisión Ejecutiva Federal, muchos militantes, a pesar de no votar a Pedro Sánchez en las primarias, y ante la situación de rebelión antidemocrática y de deslealtad al Secretario General, lo apoyan ahora por dos razones fundamentalmente: salió elegido por los militantes en un proceso de primarias y mantiene un planteamiento de rechazo a favorecer un gobierno presidido por Rajoy. Además apuesta por un gobierno de cambio, que impida continuar con las políticas antisociales y autoritarias desarrolladas por el PP.
Los dimisionarios, con la intención de hacer dimitir al secretario General, consumaban de esta forma el movimiento conspiratorio que desde hace un tiempo venían fraguando. Perseguían que no continuase con la hoja de ruta conocida de convocar un Congreso, ni tampoco que iniciase la celebración de primarias para que la militancia eligiese al Sº General dotándolo de este modo, de la autoridad necesaria, para liderar el partido en un momento tan difícil.
Esta operación tenía que consumarse previa a la celebración del Comité Federal, con el fin de descabezar al partido y una gestora, afín a sus estrategias, gobernase el PSOE y diese vía libre para favorecer un gobierno del PP (el gran pacto político al que aspiran el ibex-35 y las líneas editoriales de algunos medios) y así poder continuar con las políticas antisociales y y de ajustes económicos para cumplir con las exigencias de la U.E. Todo para impedir un gobierno en el cual el PSOE se alíe con la izquierda y cuestione dichas políticas.
En esta guerra interna vale todo y así, los críticos de forma falaz e injusta, plantean la cuestión de la responsabilidad política por los resultados electorales obtenidos en las elecciones del País Vasco y Galicia. Esa responsabilidad, al menos, será compartida, y, por supuesto, no ayudó mucho el airear las desavenencias internas por parte de algunos responsables en medio del proceso electoral. Además, en sus críticas, no tienen en cuenta los factores que desde atrás, inciden en ellas en lo que ya viene de largo en un ciclo histórico. Tampoco los barones hacen autocrítica cuando los porcentajes de voto son similares o peores en sus contiendas electorales. En sus tacticismos para cargarse a Pedro Sanchez no les importa contar con la vacante de un militante emblemático en el partido en la lucha por la igualdad como fue el fallecido Pedro Zerolo, que, a buen seguro, en estos momentos estaría en la sede de Ferranz al lado del Secretario General.
No nos encontramos exclusivamente ante un pulso por el poder, los dos bandos responden a dos formas diferentes de entender el partido y dos formas diferentes de entender la política a desarrollar. Desde el punto de vista interno está en cuestión dónde se pone el acento a la hora de tomar decisiones que impliquen a toda la organización o, lo que es lo mismo, desarrollamos un partido con una Federación fuerte descentralizada, o vamos, hacia un modelo de Confederación de Federaciones territoriales donde los secretarios Generales de las diferentes autonomías marquen el paso al secretario General. Con la actuación en todo este proceso de algunos Secretarios Generales parece que están más cómodos en esos pequeños Reinos de Taifas territoriales, al margen del interés de todo el partido.
Dependiendo del resultado de como se resuelva esta crisis, la orientación ideológica del PSOE será diferente. No es la primera vez, a través de la historia, que el debate de “centrar el discurso” o “mantenerse en las tesis de la izquierda” dio lugar a grandes enfrentamientos dialécticos y a sucesivas crisis. Se dice que la socialdemocracia cada vez que actúa (¿por responsabilidad?) acercándose a las tesis liberales de la derecha, los votantes no se identifican con ella y lo sufre electoralmente. En Europa tenemos varios ejemplos de ello. Las grandes reformas neoliberales llevadas a cabo por Shroëder (Agenda 2010 causaron una gran baja en el apoyo electoral y en el número de militantes. La tercera vía de Blair llevó el liberalismo incluso más allá del gobierno conservador dotando al Banco de Inglaterra de plena independencia, desregulando el capital financiero y convirtiendo a la city en un centro especulativo a nivel mundial, bajó los salarios y desreguló también el mercado laboral. Consecuencia de ello fue que el Laboralismo pasó de un 33% de electorado a un 22%. Por no citar al PSOK, que por responsabilidad (¿?) colaboró con un gobierno de la derecha, se quedó residual en Grecia. En esta crisis nos enfrentamos a la orientación ideológica del partido que se concreta en apoyar al PP a formar Gobierno o intentar formar un gobierno alternativo que haga una política de regeneración democrática y de políticas sociales y que conecte con sus votantes. Y si no fuese posible, que Rajoy busque los apoyos necesarios en el resto de partidos y el PSOE siga siendo la referencia alternativa a las políticas del PP.
El hacer caer a Pedro Sánchez es una estrategia suicida, es no entender a la militancia ni la situación política a la que nos enfrentamos. Si los críticos están tan convencidos de que la militancia les apoya, ¿por qué no quieren confrontar en unas primarias?.