lunes, 26 de mayo de 2014

LAS ELECCIONES HAN DEJADO DEMASIADAS INCÓGNITAS EN EUROPA.

La forma de como acometer la crisis por parte de los Gobiernos ha condicionado los resultados de estas elecciones.  El voto se fragmentó en la izquierda y se concentró en partidos ultraderechistas en los países del Norte de Europa. La ciudadanía ve a los partidos tradicionales como parte del problema por la desafección a la política y de una crisis para la cual se aplican recetas demasiado parecidas a pesar de los eslóganes y optan por partidos de carácter más radical.

La composición del Parlamento Europeo no varía de su base ideológica y seguirá siendo el PPE (conservador) el que tenga mayoría (214 diputados/as frente a 191 de los socialdemocracia).  La primera conclusión parece clara, los europeos del centro y norte de Europa apuestan por las políticas de austeridad que están ahogando económicamente a los países del sur.  Y además crecen de forma alarmante los partidos xenófobos en un claro intento de culpabilizar al extranjero de los males de la crisis.   En este sentido partidos de este tipo son la primera fuerza o crecen de forma significativa en Reino Unido, Francia, Finlandia, Dinamarca ..., es una situación preocupante que Europa ya ha vivido en el pasado y es la consecuencia de apostar por una Europa de los mercados en detrimento de la Europa Social.  Y es preocupante también porque una gran parte de los parlamentarios no creen en el proyecto de Europa y van a Bruselas a torpedear dicho proyecto.

En los países del sur de Europa, sin embargo, se consolida la izquierda como una forma de salir de la crisis sin olvidarse de la ciudadanía.  Y eso es lo que pasó en España a pesar de proclamar la victoria por parte de los representantes del PP.  Es una victoria de la izquierda pero muy fragmentada, sobre todo en tres partidos de ámbito estatal: PSOE, IU, PODEMOS.
El partido de Pablo Iglesias se puede decir que fue el ganador (al menos moral), ya que irrumpe con cinco diputados (7,8%) y dejó descolocados no sólo al PSOE sino sobre todo a IU que aún creciendo están al mismo nivel de representación y a UPyD que no hubo más que oír a Rosa Diez en la noche electoral para percibirnos de su desorientación y cabreo.
Este partido fue capaz de recoger la inercia del 15 M y de las diferentes mareas que surgieron para defender lo público.  Además canalizaron las protestas sociales en contra de la corrupción y en contra de los rescates a los bancos.  El discurso es muy similar al de otros partidos, pero como se ha demostrado la credibilidad la tienen ellos.   Recoge un voto eminentemente joven pero también del que quiere decir: "basta", "así no".  El futuro es una incógnita, ahora tendrán que gestionar el éxito y en la toma de decisiones y futuras alianzas los iremos conociendo.

Con respecto al PSOE, no sólo no caló el mensaje, seguramente lo condicionó la desafección política;   sino que arrastra los problemas de un Congreso mal cerrado.  Honra a Elena Valenciano el reconocimiento de la derrota sin paliativos en la noche electoral y honra a Rubalcaba el que en el día después anunciase la celebración de un Congreso Extraordinario.
Para luchar con la base de PODEMOS y de IU, mucho se tendrá que renovar aunque los resultados electorales de Andalucía (con un PSOE renovado) animan a la hora de afrontar el futuro.

Otra de las lecturas de los resultados electorales es la clave independentista de Cataluña donde Esquerra y Convergencia y Unión consolidan el liderazgo y en Euskadi donde crece el voto independentista.  Con un Gobierno parapetado detrás de una Constitución, que necesita adaptarla al siglo XXI, y empeñado en ganar tiempo al tiempo no parece que se nos avecinan buenos tiempos.