miércoles, 27 de noviembre de 2013

Después de la aprobación de la LOMCE; ¿qué?.

El día 28 con toda probabilidad, la LOMCE será aprobada en el Parlamento y se convertirá en una nueva Ley.  Anteriormente lo fueron: LOGSE, LODE, LOPEG, LOE; LOCE.   El sistema educativo necesita de una legislación estable que permita al profesorado desarrollar proyectos educativos basados en potenciar la formación integral en el alumnado y en procurar mejorar su rendimiento escolar.  Sin embargo la LOMCE no puede garantizar dicha estabilidad porque es una ley partidista que sólo va a ser apoyada por el PP.  Parece contradictoria que se vaya a aprobar una ley, y sin embargo, ya estemos pensando en derogarla.  Esta situación se produce porque tenemos un Ministro incapaz de generar consensos y que se deja aconsejar exclusivamente por la Conferencia Episcopal y por los sectores que le son cercanos ideologicamente.  La política educativa del Gobierno está aislada socialmente como lo demuestra el seguimiento mayoritario que tienen las movilizaciones que la comunidad educativa convoca.
Con la aprobación de la LOMCE se abren nuevas perspectivas en el ámbito educativo.  Se desarrollarán normativas legislativas que concretarán los principios ideológicos de la propia ley y que supondrán una merma en la igualdad de oportunidades y en costear el hecho educativo en su valor del mercado.  Los alumnos que más necesitan de la sociedad se verán desamparados (incluso excluidos), y no sólo en lo referente del pago de las matrículas o de los servicios educativos; sino en como le afectan los recortes en la ayuda que necesitan determinado alumnado en su proceso de aprendizaje.  También es el momento de proponer una alternativa a la LOMCE.  En las elecciones que se convocarán dentro de dos años, cabe la posibilidad de que ningún partido consiga la mayoría absoluta, y por tanto, a la LOMCE le queda dos años de vigencia.  Nos olvidamos del sentido de la responsabilidad que tendría que tener el Gobierno para no aplicarla, sencillamente por falta de consenso político y social.  Sin embargo aunque los momentos son difíciles y donde la utópica idea de Pacto Educativo se aleja cada vez más, no podemos renunciar a  construir de cara el futuro, de realizar diagnósticos certeros al margen de la utilización demagogica de los informes PISAs, de asentar la equidad y de buscar la calidad, de procurar una generación bilingüe ... pero también de analizar el funcionamiento de los centros, en el perfil de los equipos directivos, a la educación en valores.   Ahora es cuando los partidos contrarios a la LOMCE y la comunidad educativa que llamamos a la movilización debemos elaborar las bases ideológicas y los compromisos que serán los anclajes para la futura ley.