sábado, 19 de octubre de 2013

¿Sirve para algo hacer huelga en contra de la LOMCE?

El pasado viernes en una asamblea con un grupo de inspectores, me hicieron esa pregunta.  después de meditar unos segundos, le contesté: sí estas a favor de la LOMCE, desde luego que no;  si estás en contra de la LOMCE tienes dos opciones, ponerte en huelga y que el Ministerio te cuente entre los descontentos; o dejar que otros la hagan y así a  tí  no te descuentan.  Como seguía insistiendo en lo inapropiado de la medida;  le contesté que esta era una huelga política e ideológica, por tanto tenía una concepción más social que sindical y corporativa.  La LOMCE responde a una ideología que se base en quebrar  la igualdad de oportunidades  y en costear el hecho educativo en su valor de mercado.  Parte de una premisa neoliberal en donde aquellos alumnos que más necesitan de la sociedad se ven desamparados (incluso excluidos), y no sólo en lo referente al pago de tasas de matriculación en las Universidades, o el aumento de los servicios complementarios y el pago del material escolar incluido los libros, sino en que los recortes generalizados están afectando al alumnado que necesita ayuda en su proceso de aprendizaje y que su familia no puede afrontarlo económicamente.   Además, le contesté, yo me eduqué en una cultura de contestar sindicalmente (incluida la huelga) a los desmanes de los Gobiernos, y la LOMCE es una barbaridad. 

Soy consciente, que en estos momentos surgen movimientos (de caracter asambleario) que son capaces de canalizar el descontento social, como es el caso de las "mareas verdes" en educación.  Este color se ha convertido en un símbolo que le da sentido a una confrontación en contra del Ministerio, pero también es un color que nos identifica en la defensa de un modelo de escuela; una escuela integradora, inclusiva, laica y en una búsqueda permanente de la calidad.
Estos movimientos y plataformas en los que la FETE está participando (con mayor o menor entusiasmo según los territorios), dependerá su éxito organizativo y de acción en basar su estrategia en el consenso y en la generosidad y sobre todo, a la hora de llegar a acuerdos, que se tenga en consideración el peso afiliativo y de influencia de cada una de las numerosas organizaciones que formamos parte de ese movimiento.

La FETE defiende a la Escuela Pública como el modelo que cohesiona y vertebra a la sociedad a través de todo el territorio estatal. Es la red que tiene mayor índice de diversidad y por tanto los recortes educativos son más sensibles en ella.  Pero lo que no entienden muchos compañeros de la marea verde es que en la red concertada los trabajadores/as sobre todo afiliados/as a las organizaciones de izquierda y mucho más si son delegados/as de esas organizaciones, saben lo que cuesta mantener planteamientos progresistas en sus centros de trabajo; y además,   coinciden con las reivindicaciones en contra de la LOMCE y en contra de los recortes (y no apoyan  la segregación por sexo, ni por conocimiento ni por la educación en valores), y tienen todo el derecho a participar en las movilizaciones.  Por eso la FETE convoca huelga en todos los sectores de la enseñanza, incluida la Universidad.

Soy conocedor de la necesidad de conseguir una estabilidad educativa.   Y parece contradictorio que estemos debatiendo una ley que se va a aprobar en al Parlamento y sin embargo ya estemos pensando en derogarla;  sin embargo esta situación se produce porque tenemos un Ministro incapaz de generar consensos, que sólo se deja aconsejar por la Conferencia Epscopal y por la FAES, y que además está aislado socialmente como lo demuestra el hecho del seguimiento que tienen las movilizaciones en todo el Estado, y políticamente, ya que el resto de partidos (excepto UPyD) firmaron un documento que les compromete a retirar la LOMCE cuando la composición del Parlamento lo permita.