miércoles, 19 de mayo de 2010

Un paso adelante y dos atrás

Ha sido decepcionante comprobar cómo gran parte de las políticas progresistas puestas en marcha por el Gobierno a lo largo de estos años, se han derrumbado en escasos cinco minutos de comparecencia del Presidente del Gobierno, tiempo suficiente, para presentar las 9 medidas con las que se pretende ajustar la economía.
Tras un largo periodo de dádivas indiscriminadas, los funcionarios y los pensionistas, serán los primeros en verse obligados a apretarse el cinturón. Se congelarán las pensiones de los segundos y se reducirán los salarios de los primeros ¡Y nos echábamos las manos a la cabeza con las congelaciones que habíamos sufrido tiempo atrás!; y digo que serán los primeros, porque esto puede derivar, y probablemente lo hará en una caída en cascada, el efecto mariposa: se reduce el consumo, los autónomos se ven afectados, las pequeñas y medianas empresas también y así un largo etcétera.
Parece que pagarán los platos rotos los de siempre. Nosotros, como sindicato, como representantes de los trabajadores no podemos quedarnos cruzados de brazos ante estas actuaciones, que además, suponen la ruptura de los acuerdos firmados entre Gobierno y sindicatos para recuperar el poder adquisitivo que los empleados públicos habían perdido. No podemos quedarnos de brazos cruzados y no lo haremos.
Estaríamos dispuestos a ser solidarios, en la proporción justa, siempre y cuando se tomen medidas ejemplarizantes como la reforma fiscal y los impuestos a las ganancias bancarias

Otra vuelta de tuerca al pacto educativo

La ilusión, el esfuerzo y el tiempo invertido para lograr el tan necesario pacto político y social por la educación parecen haber caído en saco roto.
Nadie pone en duda la dificultad que entrañaba presentar un texto capaz de contentar a todos, -ya lo dice el refrán- sin embargo, la propia palabra pacto conlleva el hecho de realizar concesiones.
El documento recogía aspectos propuestos por nuestra organización como los que hacen referencia al carácter orientativo de la ESO con los dos perfiles (Técnico profesional y academicista) así como a la flexibilización tanto del Bachillerato como de los estudios de FP. También, como hecho importante, cabe destacar que contaba con su correspondiente “memoria económica”. Es decir, aparecía la dotación presupuestaria para ponerlo en marcha, extendida hasta 2015.
Aunque faltaban algunos puntos por concretar, sí contemplaba la jubilación LOE y la promoción profesional- elementos que equilibrarían ahora la disminución de nuestro salario- y hacía un buen diagnóstico de la educación, ofreciendo soluciones.
Sin embargo, y en el último momento, esos que se alegran de que todo vaya mal para que el fracaso colectivo se convierta en un triunfo propio, barrieron hacia su casa, rompiendo el Pacto político y resquebrajando, en cierto modo, el Pacto Social.
Ojalá todavía estemos a tiempo de reconducir y redefinir algunos acuerdos de este pacto; de lo contrario, la educación de este país habrá perdido otra gran oportunidad.